Escrito por : Álvaro Terrón 27 de agosto de 2013

En muy poco tiempo resurgen los coches en doble fila, el chirriar de las ruedas de las mochilas y porque no decirlo, las sonrisas de niños y niñas que se reencuentran con sus compañeros. Por otro lado, los profesores también vuelven a sus aulas, que decoran con ilusión a la espera de dar una una colorida bienvenida a sus nuevos educandos.

Aprovechando que la vuelta al cole está al caer como lluvia cae en Edimburgo, me tomo la libertad de aconsejar cinco comportamientos que un alumno no debe notar en su profesor o profesora desde el primer día.

1. Recortes en educación. Por lástima tengo que empezar diciendo esto, pero como ya sabemos, las políticas de austeridad están a la orden del día. Dentro de si estamos o no de acuerdo con las legislaciones, un alumno nunca debe notar que su profesor está quemado por los azotes de la administración. Seguir enseñando con vocación es una muestra de profesionalidad que habla por si sola.

2. Falta de planificación. Al contrario de lo que muchos creen, el profesor no debe ser un trabajador con mucho tiempo libre. La planificación forma parte de todo proceso educativo y los alumnos por muy pequeños que sean notan cuando no se ha programado. Ojo, no estoy diciendo que programemos todo al dedillo, de hecho en momentos clave la improvisación basada en la experiencia es indispensable.

3. Falsedad. Quizás de la falta de planificación a veces surgen las mentiras piadosas. Los alumnos tambien notan cuando su profesor no es franco con ellos. Los profesionales de la enseñanza no lo saben todo y es muy posible que surjan preguntas en el alumnado que no sepamos contestar en el momento. Lo bueno de todo esto, es que esas preguntas pueden ser contestadas en otro momento o incluso animar al resto de la clase a intentar resolver la cuestión entre todos. El alumno debe saber que su profesor no es un ser supremo y que tiene la suficiente honestidad y sinceridad.

4. Nervios. Hay situaciones en la vida diaria, tanto dentro como fuera del aula, que nos ponen muy nerviosos. Hay que saber que cuando entramos al aula, la vida personal del profesor no debe estar en su cabeza (los niños tienen ese poder de abstraernos de la realidad). Además, en ocasiones surgen conflictos en el aula que se deben subsanar con tranquilidad y dialogo. Los gritos siempre generan más gritos. Frente al alumnado sólo debe existir el sosiego.

5. Presencia en Redes Sociales personales. No es nada coherente tener a tu alumnado en tus cuentas personales de redes sociales. Para ello cabe la posibilidad de tener dos cuentas distintas. En el caso de twitter, si lo usas profesionalmente, no importa que tus alumnos sigan tus reflexiones.

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